Por qué las pieles sensibles la adoran
Dado que la piel sensible reacciona con frecuencia ante la menor agresión, precisa de cuidados específicos y formulados con precisión. La Niacinamide cumple todos los requisitos: respeta el equilibrio cutáneo, al tiempo que actúa en profundidad para fortalecer, calmar y realzar la epidermis.
Un antiinflamatorio natural
La Niacinamide calma las rojeces, reduce las inflamaciones y alivia las sensaciones de irritación. Resulta especialmente valiosa tras una exfoliación demasiado intensa, o cuando la piel reacciona con sensibilidad al frío o a la contaminación.
Una barrera cutánea reforzada
Al estimular la producción de ceramidas, la Niacinamide ayuda a la piel a defenderse mejor frente a las agresiones externas. Resultado: una piel menos propensa a la tirantez, el picor y las rojeces.
Una hidratación más profunda
Favorece la retención de agua en la epidermis, un punto esencial para las pieles sensibles que a menudo carecen de confort. Día a día, la piel se vuelve más flexible, más suave y más luminosa.
Un tono de piel más nítido y uniforme
La Niacinamide limita la aparición de manchas pigmentarias bloqueando la transferencia de melanina. También refina la textura de la piel y minimiza visiblemente los poros, para un acabado más liso y uniforme.
Menos imperfecciones, más equilibrio
Gracias a sus propiedades sebo-reguladoras, ayuda a prevenir la aparición de imperfecciones sin resecar la piel. Equilibra la producción de sebo, matifica de forma natural y limita los brillos no deseados.
Una acción antiedad suave
Sin efecto agresivo ni sensibilizante, la Niacinamide contribuye a atenuar las arrugas y líneas de expresión. Estimula la regeneración celular y devuelve densidad a la piel, mejorando al mismo tiempo su luminosidad.