La mañana se centra en la protección y la hidratación. La piel ha pasado la noche recuperándose, y el objetivo ahora es defenderla de todo lo que el día le depara: radiación UV, contaminación y la fricción de la vida cotidiana.
Limpie
Comience con un limpiador suave para eliminar el sebo acumulado durante la noche y cualquier residuo de la noche anterior. Una fórmula sin espuma o de baja espuma, como La Emulsión Limpiadora, elimina las impurezas sin alterar la barrera cutánea que debe proteger. Para las pieles más grasas, una textura más ligera, con tendencia a gel, controlará el brillo con mayor eficacia durante la mañana.
Añada un sérum
Después de la limpieza, aplique un sérum. Un sérum antioxidante ayuda a la piel a contrarrestar los factores de estrés ambiental a los que se expone durante el día: contaminación, suciedad y fricción cotidiana, aunque no sustituye al SPF frente a la radiación UV.
El Sérum se basa en GSM10®, un antioxidante pendiente de patente que las pruebas propias de Beau Domaine han demostrado más eficaz contra el estrés oxidativo que la vitamina C. Aplíquelo mediante suaves presiones y deje que se absorba por completo antes de continuar.
Hidrate y proteja
La hidratante puede mantenerse ligera en este caso: una loción o textura fluida que deje un acabado no graso y resulte cómoda bajo el SPF. Finalice con un protector solar de amplio espectro SPF 50. Según la Academia Americana de Dermatología, el SPF 50 bloquea aproximadamente el 98 % de los rayos UVB, frente a cerca del 97 % del SPF 30.
La reaplicación es tan importante como el número del envase: el protector solar mantiene su eficacia durante unas dos horas, por lo que una fórmula aplicada a las 7 de la mañana ofrece poca protección a media mañana sin una segunda aplicación, y debe reaplicarse cada dos horas durante exposiciones prolongadas al aire libre.