Elija una rutina adaptada
Una rutina de cuidado adaptada es un ritual que somos capaces de seguir a diario. Puede ser más o menos extensa según nuestros deseos, pero siempre encontraremos ciertos gestos clave. Una limpieza suave, la hidratación regular y el uso de productos adecuados contribuyen a mantener el equilibrio natural de la piel. Una piel bien tratada se traduce en un aspecto sano, luminoso y resistente.
La limpieza diaria: Se trata de un paso fundamental para comenzar la rutina. Liberada de impurezas, exceso de sebo, restos de maquillaje y contaminantes, la piel se prepara para recibir los activos de los demás productos. Es también un gesto antiedad. Una limpieza correcta de la piel ayuda a prevenir el envejecimiento cutáneo prematuro al permitirle regenerarse mejor. Elija un limpiador suave adaptado a su tipo de piel. ¿Aficionado a un maquillaje intenso? Le aconsejamos adoptar la doble limpieza. Comience con una leche o un aceite desmaquillante que elimine todos los productos grasos del maquillaje y las impurezas. A continuación, utilice un limpiador suave para perfeccionar la limpieza (espuma, emulsión, gel, según el tipo de piel). Para una limpieza completa más breve, puede elegir un limpiador suave como L'Émulsion Nettoyante. Inclúyalo a diario, mañana y noche.
Tonificar: La tonificación consiste en aplicar un tónico (adaptado a su tipo de piel) o una esencia para reequilibrar el pH de la piel. El producto disuelve la cal presente en el agua del grifo, perfecciona la limpieza y prepara la piel para absorber los productos siguientes.
Exfoliar su piel: La exfoliación regular ayuda a eliminar las células muertas de la piel, a limpiar los poros en profundidad y a mantener un cutis luminoso. Opte por un exfoliante suave (scrub o peeling) y úselo una o dos veces por semana (para evitar cualquier irritación).
El tratamiento: Este paso permite responder a una necesidad concreta que expresa su piel. Puede tratarse de sueros o tratamientos específicos (p. ej.: el ácido hialurónico), que corresponden a problemáticas particulares (edad, sensibilidad, deshidratación…).
La hidratación diaria mañana y noche: La hidratación es esencial para mantener una piel sana, flexible y equilibrada. Utilice un producto hidratante adaptado a sus necesidades específicas.
Protección solar: Aplicar una pantalla solar protege la piel de los rayos nocivos del sol. Aplíquela por la mañana sobre su cuidado diario.