En términos sencillos, un producto de cuidado natural está compuesto principalmente por ingredientes de origen vegetal, animal o mineral. Contiene muy pocas, o ninguna, sustancia química o sintética. El porcentaje exacto varía según la normativa vigente en cada país, pero dentro de la Unión Europea se requiere un mínimo del 95% de ingredientes de fuentes naturales para poder denominarse cuidado natural o de origen natural.
Un cuidado natural puede estar compuesto tanto de ingredientes naturales como de ingredientes de origen natural. Pero ¿cuál es la diferencia entre ambos? Los dos provienen de la naturaleza; lo que difiere es su método de obtención.
Un ingrediente natural se obtiene sin sufrir transformación química alguna. Permanece en estado bruto, vivo y activo, generalmente en estado puro. Sin embargo, puede someterse a transformaciones físicas como la presión, el triturado, la maceración o la destilación. Entre los ingredientes de esta categoría se encuentran, por ejemplo, las aguas florales, el aloe vera, los aceites vegetales (como el aceite de coco, de argán, de oliva…), el limón o la miel. Son ingredientes ampliamente utilizados en diversos remedios naturales, como el uso del aloe vera para tratar quemaduras o la aplicación de miel en mascarilla sobre la piel por sus propiedades antioxidantes.
Un ingrediente de origen natural también proviene de la naturaleza, pero ha sido extraído, tratado o transformado para estabilizarlo y permitir su incorporación en una fórmula cosmética. Es el caso, por ejemplo, de los extractos de uva, de Centella asiatica y de manzanilla que se encuentran en numerosos productos de la gama Le Domaine.